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11 de diciembre de 2018

Despedidos de Copimo reclaman el pago de la indemnización

En la distribuidora local, el pasado 1 de diciembre, 22 familias sufrieron el despido de sus fuentes de trabajo. Massalin Particulares se hizo cargo de todas las liquidaciones, haciendo a un lado lo que era un pacto entre la empresa y los empleados. “No lo pagaron, se la quedaron ellos, los inoperantes”, señalaron los ex empleados de la firma local.
Mediante un comunicado, aclararon que no hablaron antes “para no entorpecer las negociaciones salariales, que luego terminaron beneficiando a unos pocos”.

“En este último mes de noviembre sufrimos el peor de los castigos. La incertidumbre de gente que no nos daba respuestas. Jugaron con nuestro sustento de vida y hasta se dieron el lujo de amenazarnos sino firmábamos el convenio de liquidación final. Agradecemos la oportunidad de trabajo que nos brindaron, pero sus intereses estuvieron por encima de la gente que siempre puso el pecho (y la cara) ante cada desacierto que cometían”, declararon los despedidos de COPIMO.

Asimismo, señalaron que los dueños “fundieron una empresa que tenía la gallina de los huevos de oro”. Y remarcaron: “no le echen la culpa a Macri, Arba ni al nuevo distribuidor. No saben ni sabrán administrar una pyme. Tienen empresas paralelas en las cuales amarrocan ganancias y se ensucian por un par de monedas que no quieren pagar. El delegado gremial jamás cumplió su mandato de estar del lado de los trabajadores, sólo pensó en arreglar su situación al igual que el sindicato que se sentó con los inútiles a arreglar su tajada. Los trabajadores de mayor antigüedad hicieron lobby y nos vigilaban para saber si rubricábamos un acuerdo que sólo a ellos beneficiaba. La mentira más grande es decir que nos pagan el 100% de lo que nos corresponde. Háganse cargo Sres. Inoperantes llamados socios gerentes del 50% que falta. Por una vez en su vida dejen de joder a la gente laburadora”.

Por último agradecieron “a todos los kiosqueros  que, a pesar de discusiones y malos entendidos, siempre dieron una mano. A aquellos que nos desearon lo peor, cuando sólo cumplimos órdenes como buenos empleados que éramos, que Dios los ayude. Ojalá a nosotros no nos desampare”.

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