Trabajadores, representantes sindicales y empresarios firmaron en el Ministerio de Trabajo un acta que deja dudas. Nevares se comprometió a pagar lo que corresponde por ley, como también reincorporar a dos embarazadas despedidas. Sin embargo a los 65 obreros restantes podrá optar por tomarlos o echarlos.


El conflicto que se desató el último viernes de noviembre, por el que se despidió a 67 trabajadores, encontró una especie de acuerdo entre los empleados y la empresa, con mediación del Sindicato de la Alimentación (STIA). Los representantes de la Compañía Americana de Alimentos aceptaron pagar el salario de noviembre, aguinaldo y las vacaciones, pero no entregaron la parte más importante: el compromiso de mantener las fuentes laborales con los derechos que le caben.

La cláusula de la indemnización (o de los despidos individuales)

En el punto “D” del acta firmada se entiende claramente el compromiso de “tomar a 65 personas, teniendo en cuenta las aptitudes de cada uno de los trabajadores o bien indemnizarlas”. A partir del día de la firma del acuerdo y hasta el 23 de enero de 2017 Nevares podrá ir incorporando o echando, como más le convenga. Por lo tanto, restará esperar hasta fines de enero para establecer el número concreto y la real intención de la compañía. De todos los operarios que se encontraban en el conflicto ninguno estaba registrado, ni cobraba horas extras o premios por producción. Con la excusa de la baja en la producción tomaron la decisión de dejarlos en la calle, no sin antes lograr un stock necesario para afrontar parte la temporada.

La máxima de toda organización sindical que tenga como objetivo la defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras es mantener los puestos de trabajo, más en un contexto donde las estadísticas laborales no arrojan buenas noticias. Sin embargo desde el Sindicato de Alimentación consideraron que era un acuerdo positivo aun sin asegurarse la reincorporación de los restantes despedidos. Por parte de uno de los trabajadores que estuvieron en la negociación también se tomó como un objetivo cumplido: “Logramos que se tomen a las dos embarazadas y además que la empresa, que figuraba como depósito, aparezca como fábrica Nevares, que es una marca internacional”, explicó Cristian, uno de los despedidos al aire de Ladran Sancho.

Sin controles municipales: una fábrica fantasma, con trabajadores de verdad

 

 

Dentro del acta acuerdo surgen datos como la “incorporación de nuevas máquinas a las líneas de producción” y “la realización de obras edilicias en la Planta para lograr la habilitación”. Todo a pesar de que la Compañía Americana de Alimentos llegó a Luján en 2014 (presidida por Hugo Romero) con una gran recepción por parte del Intendente Oscar Luciani.

Por aquellos años el objetivo de la empresa era de abrir de nuevas líneas de producción del rubro alimenticio, produciendo galletitas, obleas, alfajores y productos similares. La promesa era generar 100 puestos de trabajo de los cuales, en definitiva, siguen en peligro más de la mitad.

 

 

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